Agradezco infinitamente que sea ya Diciembrey que el frío no nos haya invadido del todo.
Es más fácil, entonces, conllevar el no tenerte;
tu ausencia se muestra menos arrogante
y mi cuerpo no tiembla de frío anhelando tus brazos
en busca de tu calor.
Es más fácil, entonces, estar sola.
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